miércoles, 7 de abril de 2010

FIESTA DE LA MISERICORDIA




NOVENA A LA DIVINA MISERICORDIA


Santa Faustina escribió en su Diario: El Señor me pidió que rezara este rosario (la coronilla) durante los nueve días que preceden a la Fiesta de la Misericordia, comenzando el día de Viernes Santo. Entonces, me dijo: Por esta novena concederé todas las gracias posibles a las almas (11, 197). También se puede hacer esta novena en otros momentos y por cualquier necesidad.


Palabras de Nuestro Señor que Santa Faustina dejo escrito: Deseo que durante estos nueve días encamines almas hasta el manantial de Mi misericordia, para que encuentren allí la fortaleza, el refugio y toda aquella gracia que necesiten en las penalidades de la vida, y especialmente en la hora de la muerte. Cada día traerás a Mi corazón un grupo de almas diferentes y las sumergirás en el océano de Mi misericordia y Yo conduciré todas esas almas a la mansión de Mi Padre... Todos los días implorarás a Mi Padre gracias para esas almas en atención a los méritos de mi amarga Pasión.


Yo (Sor Faustina) contesté: Jesús, no sé cómo hacer esta novena y qué almas traer al abrigo de Tu Compasivo Corazón. Jesús contestó que El me haría saber qué almas encaminar hasta su corazón cada día. (Diario HI, pp. 57-65)


Tiene Indulgencia Plenaria, establecida por Juan Pablo II para toda la Iglesia el segundo Domingo de Pascua, tal como pidió Jesús en el Diario de Santa Faustina.


Junto con la coronilla, cada día se rezan las siguientes oraciones:

PRIMER DÍA

Hoy tráeme a todo el género humano, especialmente a los pecadores y sumérgelos en el océano de Mi misericordia. De esta forma me consolarás de la honda pesadumbre en que me sume la pérdida de las almas.


Oración
Misericordiosísimo Jesús, cuya prerrogativa es tener compasión de nosotros y perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en Tu bondad infinita. Acógenos en la morada de Tu Piadosísimo Corazón y no permitas que salgamos jamás de el. Te lo pedimos por el amor que te une al Padre y al Espíritu Santo.


Padre Eterno, vuelve Tu compasiva mirada hacia todo el género humano y en especial hacia los pobres pecadores, todos unidos en el Piadosísimo Corazón de Jesús. Por los méritos de Su dolorosa Pasión, muéstranos Tu misericordia, para que alabemos la omnipotencia de Tu misericordia, por los siglos de los siglos. Amén.



SEGUNDO DÍA

Hoy tráeme las almas de los sacerdotes y religiosos y sumérgelas en Mi misericordia insondable. Fueron ellos los que me dieron fortaleza para soportar hasta el fin las amarguras de Mi Pasión. A través de ellos, como por canales, Mi misericordia fluye hasta los hombres.


Oración
Misericordiosísimo Jesús, de quien procede toda bondad, multiplica Tus gracias sobre las religiosas consagradas a Tu servicio, para que puedan hacer obras dignas de misericordia; y que todos aquellos que las vean, glorifiquen al Padre de Misericordia que está en el cielo.


Padre Eterno, vuelve Tu mirada misericordiosa hacia el grupo elegido en Tu viña - hacia las almas de sacerdotes y religiosos -; dótalos con la fortaleza de Tus bendiciones. Por el amor del corazón de Tu Hijo, en el cual están unidos, impárteles Tu poder y Tu luz, para que guíen a otros en el camino de la salvación y con una sola voz canten alabanzas a tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.


TERCER DÍA
Hoy tráeme a todas las almas devotas y fieles y sumérgelas en el océano de Mi misericordia. Ellas me confortaron a lo largo del Vía Crucis. Fueron gota de consuelo en un océano de amargura.
Oración


Misericordiosísimo Jesús, del tesoro de Tu misericordia distribuye Tus gracias a raudales entre todos y cada uno de nosotros. Acógenos en el seno de Tu Compasivísimo Corazón y no permitas que salgamos nunca. Te imploramos esta gracia en virtud del más excelso de los amores; aquel con el que Tu corazón arde tan fervorosamente por el Padre Celestial.


Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada hacia las almas fieles, pues que guardan el legado de Tu Hijo. Por los méritos y dolores de Su Pasión, concédeles Tu bendición y tenlos siempre bajo Tu tutela. Que nunca claudique su amor o pierdan el tesoro de nuestra santa fe, sino que, con todo el ejército de Angeles y Santos, glorifiquen tu infinita misericordia por los siglos de los siglos. Amén.


CUARTO DÍA
Hoy tráeme a los que no creen en mí1 y a los que todavía no me conocen. Pensaba en ellos durante las angustias de Mi Pasión, y su futuro fervor servía de consuelo a Mi corazón. Sumérgelos en el océano de Mi misericordia.


Oración
Piadosísimo Jesús, Tú que eres Luz del género humano, recibe en la morada de Tu corazón lleno de compasión, las almas de aquellos que todavía no creen en Ti, o que no te conocen. Que los rayos de Tu gracia los iluminen para que también, unidos a nosotros, ensalcen tu maravillosa misericordia; y no los dejes salir de la morada de Tu corazón desbordante de piedad.


Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada a las almas de aquellos que no creen en Tu Hijo y las de aquellos que todavía no te conocen pero anidan en el Compasivo Corazón de Jesús. Aproxímalos a la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que también ellos ensalcen la generosidad de Tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.


QUINTO DÍA
Hoy tráeme las almas de nuestros hermanos separados2 y sumérgelas en el océano de Mi misericordia. Durante las angustias de Mi Pasión desgarraron Mi Cuerpo y Mi Corazón, es decir, mi Iglesia. A medida que se reincorporan a ella, Mis heridas cicatrizan y de esta forma sirven de bálsamo a Mi Pasión.


Oración
Misericordiosísimo Jesús, que eres la Bondad misma, no niegues la luz a aquellos que Te buscan. Recibe en el seno de tu corazón desbordante de piedad las almas de nuestros hermanos separados. Encamínalos, con la ayuda de Tu luz, a la unidad de la Iglesia y no los dejes marchar del cobijo de Tu Compasivo Corazón, todo amor; haz que también ellos lleguen a glorificar la generosidad de Tu misericordia.


Padre Eterno, vuelve tu piadosa mirada hacia las almas de nuestros hermanos separados, especialmente hacia las almas de aquellos que han malgastado Tus bendiciones y abusado de Tus gracias, manteniéndose obstinadamente en el error. También a ellos da cobijo el Corazón misericordiosísimo de Jesús; no mires sus errores, sino el amor de Tu Hijo y los dolores de la Pasión que sufrió y que aceptó por su bien. Haz que glorifiquen Tu gran misericordia por los siglos de los siglos. Amén.


SEXTO DÍA
Hoy tráeme las almas mansas y humildes y las almas de los niños pequeños y sumérgelas en Mi misericordia. Son éstas las más parecidas a Mi corazón. Me proporcionaron fortaleza durante Mi amarga agonía, puesto que las veía como Angeles terrestres, velando junto a Mis altares. Derramo sobre ellas gracias torrenciales, porque sólo el alma humilde es capaz de recibir Mi gracia. Distingo a las almas humildes con Mi confianza.


Oración
Misericordiosísimo Jesús, que dijiste: Aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón. Acoge en el seno de Tu corazón desbordante de piedad a todas las almas mansas y humildes y las de los niños pequeños. Estas almas son la delicia de las regiones celestiales y las preferidas del Padre Eterno, pues se recrea en ellas muy particularmente. Son como un ramillete de florecillas que despidieran su perfume ante el trono de Dios. El mismo Dios se embriaga con su fragancia. Ellas encuentran abrigo perenne en Tu Piadosísimo Corazón, Oh Jesús, y entonan, incesantemente himnos de amor y gloria.


Padre Eterno, vuelve Tu mirada llena de misericordia hacia estas almas mansas, hacia estas almas humildes y hacia los niños pequeños acurrucados en el seno del corazón desbordante de piedad de Jesús. Estas almas se asemejan más a Tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra hasta alcanzar Tu Trono, Señor. Padre de misericordia y bondad suma, Te suplico, por el amor que Te inspiran estas almas y el gozo que Te proporcionan: Bendice a todo el género humano, para que todas las almas a la par entonen las alabanzas que a Tu misericordia se deben por los siglos de los siglos. Amén.


SÉPTIMO DÍA
Hoy tráeme las almas que veneran y glorifican especialmente Mi misericordia3 y sumérgelas en Mi misericordia. Ellas sintieron los sufrimientos de Mi Pasión y penetraron en Mi espíritu más profundamente que ninguna otra. Son vivo reflejo de Mi piadoso corazón, y resplandecerán con esplendor especial en la vida futura. Ninguna de ellas sufrirá el tormento del fuego eterno, porque las defenderé con particular empeño a la hora de la muerte.


Oración
Misericordiosísimo Jesús, cuyo Tu corazón es el amor mismo, recibe en el seno de Tu corazón piadosísimo las almas de aquellos que de una manera especial alaban y honran la grandeza de Tu misericordia. Son poderosas con el poder de Dios mismo. En medio de las dificultades y aflicciones siguen adelante, confiadas en Tu misericordia; y unidas a Ti, Oh Jesús, portan sobre sus hombros a todo el género humano; por ello no serán juzgadas con severidad, sino que Tu misericordia las acogerá cuando llegue el momento de partir de esta vida.


Padre Eterno, vuelve Tu mirada sobre las almas que alaban y honran Tu Atributo Supremo, Tu misericordia infinita, guarecidas en el Piadosísimo Corazón de Jesús. Estas almas viven el Evangelio con sus manos rebosantes de obras de misericordia y su corazón, desbordante de alegría, entona cánticos de alabanza a Ti, Altísimo Señor, exaltando tu misericordia. Te lo suplico Señor: Muéstrales Tu misericordia, de acuerdo con la esperanza y confianza en Ti depositada. Que se cumpla en ellos la promesa hecha por Jesús, al expresarles que durante su vida, pero sobre todo a la hora de la muerte, aquellas almas que veneraron Su infinita misericordia, serían asistidas por El, pues ellas son su gloria. Amén.


OCTAVO DIA
Hoy tráeme las almas que están detenidas en el purgatorio y sumérgelas en las profundidades de Mi misericordia. Que Mi Sangre, cayendo a chorros, apacigüe las llamas en que se abrasan. Todas estas almas me son muy queridas. Ellas pagan el castigo que se debe a Mi justicia. En tu poder está socorrerlas. Saca todas las indulgencias del tesoro de Mi Iglesia y ofrécelas por ellas. Oh, si supieras qué tormentos padecen, ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del espíritu y saldarías las deudas que tienen con Mi justicia.


Oración
Misericordiosísimo Jesús, que exclamaste ¡misericordia! introduzco ahora en el seno de tu corazón desbordante de misericordia, las almas del purgatorio, almas que tanto aprecias pero que, no obstante,. han de pagar su culpa. Que el manantial de Sangre y Agua que brotó de Tu corazón apague las llamas purificadoras para que, también allí, el poder de Tu misericordia sea glorificado.


Padre Eterno, mira con ojos misericordiosos a estas almas que padecen en el purgatorio y que Jesús acoge en Su corazón, desbordante de piedad. Te suplico, por la dolorosa Pasión que sufrió Tu Hijo, y por toda la amargura que anegó Su sagradísima alma: Muéstrate misericordioso con las almas que se hallan bajo Tu justiciera mirada. No los mires de otro modo, sino sólo a través de las heridas de Jesús, Tu Hijo bien amado; porque creemos firmemente que Tu bondad y compasión son infinitas. Amén.


NOVENO DIA
Hoy tráeme las almas tibias4 y sumérgelas en las profundidades de Mi misericordia. Ellas fueron las que más laceraron, Mi corazón. Por su indiferencia Mi alma padeció un terrible hastío en el Huerto de los Olivos. Ellas me hicieron gritar: "Padre, si quieres, aparta de Mi este cáliz". La última esperanza de salvación para ellas estriba en apelar a Mi misericordia.


Oración
Piadosísimo Jesús, que eres la piedad misma, traigo hoy al seno de Tu Compasivo Corazón a las almas enfermas de tibieza. Que el puro amor que Te inflama encienda en ellas de nuevo la llama de Tu amor, y no vuelva el peso muerto de su indiferencia a abrumarte con su carga. Oh Jesús, todo compasión, ejerce la omnipotencia de Tu Misericordia, y atráelas a Ti, que eres llama de amor viva y haz que ardan con santo fervor, porque Tú todo lo puedes.


Padre Eterno, mira con ojos misericordiosos a estas almas que a pesar de todo, Jesús cobija en el seno de Su corazón lleno de piedad. Padre de Misericordia, te ruego, por los sufrimientos que Tu hijo padeció, y por Sus tres largas horas de agonía en la Cruz: que ellas también glorifiquen el mar sin fondo de Tu misericordia. Amén.

RETIRO DE SEMANA SANTA





Con la presencia del padre Nicolas Zapata Lopera de la Comunidad Misioneros de la Misericordia Divina las diferentes koinonias y Simpatizantes en nuestra ciudad vivimos un Retiro Espiritual los dias 29,30 y 31 de Marzo como preparacion en la Semana Santa al Triduo Pascual.


Momentos muy especiales los que vivimos como comunidad en los que tuvimos la oportunidad de realizar un minucioso examen de conciencia desde las enseñanzas que nos regala Santa Faustina en el Diario la Divina Misericordia ( No 377); donde nos explica los beneficios que obtenemos de la confesion:


1. Nos confesamos para ser sanados
2. Nos confesamos para ser educados; nuestras almas necesitan una continua educacion, como el niño pequeño.

" Oh, Jesus mio, entiendo profundamente estas palabras y se por experiencai que un alma con sus propias fuerzas no llegara lejos, se cansara mucho sin hacer nada para la gloria de Dios; se desvia constantemente porque nuestra mente es oscura y no sabe distinguir su propia causa. Llamare una atencion especial a dos cosas: primero elegire para la confesion lo que mas me humilla, aunque fuera algo muy pequeño, pero que me cuesta y por eso lo confesare; segundo me ejercitare en la contriccion; no solamente a ocasion de la confesion sino en cada examen de conciencia suscitar en mi la contriccion perfecta y especialmente antes de ir a descansar. Unas palabras mas: el alma que desea sinceramente progresar en la perfeccion, debe seguir estrictamente los consejos del director espiritual. Tanta santidad cuanta dependencia".

En el examen de conciencia de la noche preguntarme: ¿ Y si me llamara hoy mismo?

Para que podamos obtener los frutos y provechos de la confesion la primero que debemos hacer es una total sinceridad y apertura. Lo segundo es la humildad, el alma no saca debido provecho de la confesion si no es humilde porque la soberbia mantiene el alma en la oscuridad. y el tercer requisito es la obediencia. el alma desobiediente se expone a gran peligro y no progresara nada en la perfeccion y no se defendera en la vida espiritual. Dios colma generosamente con gracias al alma, pero al alma obediente.


Damos gracias a Dios por este retiro que nos ayudo a adentrarnos en el Misterio Pascual de Cristo.



UNA MAÑANA DE ADORACION EUCARISTICA EN COMUNIDAD









El Jueves Santo compartimos como comunidad de un momento de adoracion eucaristica en el Oratorio Santa Faustina con el Santo Monumento en la compañia de un grupo de servidores, simpatizantes y miembros de las diferentes koinonias.

lunes, 5 de abril de 2010

VIVENCIAS EN ESTOS PRIMEROS MESES DEL AÑO EN LA CDLM BUCARAMANGA....


RETIRO CON EL PADRE RICARDO GIRALDO MUNERA ...

RETIRO CON EL PADRE RICARDO GIRALDO...



Con la alegría puesta en Dios Padre Rico en Misericordia dimos inicio a las actividades del 2010 el pasado 22, 23 y 24 de Enero con un Retiro para las comunidades en la compañía del padre Ricardo Giraldo Munera ( Asesor Nacional de nuestra obra).








Momentos especiales los que vivimos y compartimos durante 2 días de enseñanza, reflexión y trabajo en grupo a través de los cuales reflexionamos si realmente nuestra Casa de la Misericordia en Bucaramanga es un “Hogar” donde todos son tocados por la vivencia de la Misericordia?; si realmente la Casa con Jesús deja de ser “Casa” para convertirse en un “Hogar” cálido, fraterno, solidario, etc... o si es un trampolín para crecer, un refugio para escapar de las tormentas y dificultades de la vida.



Recordando a Santa Faustina encontrábamos y meditábamos como ella nos enseña en su Diario “la Divina Misericordia en mi Alma”, que el Señor no premia el éxito, los triunfos, ni los resultados, sino el esfuerzo. Jesús no nos está pidiendo decía el padre Ricardo… cuantos retiros hicieron, daña mucho la vida espiritual la meritocracia, por el contrario; lo mas meritorio para un servidor de la Misericordia, es la capacidad de saber afrontar los retos en cuanto a su capacidad de amar, de donarse, de darse a los hermano. Para que realmente aprendamos a construir la comunidad en medio y a pesar de nuestras diferencias, en medio de nuestras carencias, dejando a un lado todo resentimiento, pero aprovechando todos los talentos y dones que el Señor nos ha regalado”.



La invitación para este retiro fue a sumergirnos en la Divina Misericordia, entrar en la intimidad con el Señor ; no es quedarnos solamente en la Coronilla como una devoción, sino ir mucho mas allá para tener un encuentro con el Señor, atendiendo la invitación que nos hizo el Papa Benedicto XVI cuando nos dijo: "No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva".



Una invitación que se constituye en todo un reto que nos pide saber afrontar las exigencias en cuanto al amor, un reto que tiene que ver con la cruz y el sufrimiento. Usted va a sufrir conmigo, va a tomar el mismo cáliz conmigo. Un reto que exige sumergirse y acompañar a Jesús en el Huerto de los Olivos.

GRACIAS A WILLIAM MANTILLA Y BIENVENIDA A LILIANA OSORIO ESTRADA COMO NUEVA COORDINADORA DE LA CDLM EN BUCARAMANGA
PALABRAS DE AGRADECIMIENTO DE WILLIAM MANTILLA FUENTES 26 DE ENERO DE 2010...

Quiero empezar por compartir con ustedes una infidencia de nuestro asesor Nacional el padre Ricardo Giraldo…le preguntaban que como se sentía y estaba William y el padre daba una respuesta de cómo me veía y muchos también se pueden estar preguntando que pasa por la cabeza y el corazón de William y lo digo sencillamente en una sola palabra: Alegría y gratitud al Señor por tanta bondad y misericordia. Bendición tras bendición, recibida en esta comunidad a través del Señor y de cada uno de ustedes. Hace muchos años mi esposa y yo hicimos una alianza que hoy se reflejan en 29 años de matrimonio y también decidimos en esa alianza servir al Señor; y ya han pasado más de 10 años, tratando de ser fiel en lo poco, para que El lo sea en lo mucho. Mi esposa, mi familia y yo seguiremos sirviendo al Señor en la Iglesia, en esta comunidad y donde Dios lo disponga.

Por eso, en esta noche quiero proclamar como el Salmista: ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia!….y también agradecer a todos los amigos que han sido tesoros para esta obra y para mi han sido remedios que salvan y a todos aquellos con quienes durante este caminar encontré obstáculos, dificultades, que han sido para mí de una gran riqueza y me han dejado una gran enseñanza.

Gracias a la Junta Directiva de esta comunidad por la confianza depositada en mi durante estos 6 largos años que me desempeñe como coordinador de la obra aquí en la ciudad de Bmanga, gracias al equipo Timón y a nuestro asesor el padre Samuel Vesga Rodríguez por la compañía, la tolerancia, la paciencia y por batallar conmigo en todos los procesos pastorales, comunitarios, administrativos y en todos los retos que nos propusimos y encomendaron para sacar adelante esta labor de evangelización durante este tiempo.

Gracias a los funcionarios, servidores, socios, amigos, simpatizantes, koinonias, Ministerios de Música, Jóvenes Libres, pastorales de nuestra comunidad y sacerdotes cercanos a la obra, por todo el apoyo y trabajo desinteresado para la construcción del Reino de Dios, su Justicia y el bien de las almas; unidos haciendo el “caminito de la Misericordia”, con quienes compartimos días lluviosos y soleados y a quienes Dios compensara con toda su bondad y misericordia sus esfuerzos y sacrificios.

Recordemos cómo nos lo enseña Santa María Faustina: “ Dios no premia el éxito ni los resultados sino los esfuerzos y sacrificios”. Por eso nuevamente junto al Salmista exclamo: Este es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo y estamos alegres.

Sea esta también la oportunidad para agradecerle a mi esposa y a mis hijos quienes durante todo este tiempo me ofrecieron el consuelo, apoyo, animo, y fortaleza necesaria para perseverar en los momentos difíciles que tuve que afrontar y también por hoy compartir junto conmigo todas las bendiciones y alegrías recibidas por el Señor que lo da todo y no quita nada.

Asumo esta nueva misión y labor en la obra, que el Señor a través de la Junta me encomienda con mucho entusiasmo y alegría para dar a conocer todos los servicios y difundir la espiritualidad en esta ciudad y pueblos vecinos.

A Liliana María Osorio quien deja la coordinación administrativa nacional y quien a partir de hoy asume el reto y compromiso de seguir construyendo este caminito de la misericordia en esta ciudad para los tiempos que vivimos, de todo corazón le manifiesto mi apoyo y compañía para que consolide todo el trabajo que se ha venido realizando. Que Dios la ilumine, la proteja, le regale el discernimiento y la sabiduría para que pueda llevar a feliz término esta labor encomendada.

Nuevamente, muchas gracias a todos, que Dios nos bendiga y sintámonos consentidos de su bondad y misericordia a pesar de lo que seamos para que la gloria sea para El y el bien de las almas.

Muy agradecido, muy agradecido, muy agradecido….y por ultimo JESUS EN TI CONFIO.
Hace seis años recibí estas llaves con temor y temblor. En esta noche la entrego con el gozo y la gratitud que da la satisfacción del deber cumplido ante esta mi comunidad que ha depositado en mí su confianza. Invito a mi esposa en representación de mi familia a entregar las llaves y a Liliana y a Sebastián a recibirlas.

Liliana reciba estas llaves y siéntase en su Casa, la Casa del Señor. Aquí tenemos un dicho: El que pisa tierra Santandereana es Santandereano.
Muchas Gracias,

Con sentimientos de Afecto y Gratitud

William Mantilla Fuentes

SEMINARIO DE VIDA EN LA MISERICORDIA SOLO PARA LAS KOINONIAS Y SIMPATIZANTES....


El pasado 6 y 7 de Marzo las comunidades de simpatizantes y koinonias de la Casa de la Misericordia estuvimos reunidos en el Seminario la Consolata de nuestra ciudad compartiendo el primer “Seminario de Vida en la Misericordia”.


Se trata de un retiro que transmite el Kerigma o Evangelización fundamental a través del cual se hace la proclamación gozosa del Amor de Dios y la Salvación que ofrece Jesucristo, a aceptar el Don del Espíritu Santo que nos introduce en una Vida Nueva. Esa Vida Nueva que llevo a santa Faustina a ser Apóstol de la Misericordia.





Damos gracias a Dios por el padre Samuel Vesga Rodríguez nuestro Asesor espiritual en la ciudad de Bucaramanga quien nos acompaño con la primera charla: “ La Misericordia Viene a tu Encuentro”; Al padre Miguel León con los temas : “El pecado te oculta la Misericordia, y el triunfo de la Misericordia sobre tu pecado” y al padre Guillermo Puyana con el tema : “Jesús te abre a la fuente de la Misericordia: El Espíritu Santo”.

Y también a cada una de las koinonias y simpatizantes de nuestra comunidad por su respuesta y por la alegría, apertura y entusiasmo con el que asistieron y participaron durante los dos días de este encuentro, conscientes que seminarios como estos nos ayudan a fortalecer nuestro proceso de conversión, nos motivan a llevar una vida cristiana más profunda y nos animan a asumir nuestro bautismo y confirmación para ser discípulos y misioneros testigos de la misericordia en las realidades temporales que vivimos cada día.

viernes, 12 de marzo de 2010

VIACRUCIS DE SANTA FAUSTINA

Oración preparatoria:

Señor misericordioso, Maestro mío, deseo seguirte con fidelidad, deseo imitarte en mi vida cada vez más perfectamente, por eso te ruego que a través de la meditación de tu Pasión me concedas la gracia de compren­der cada vez mejor los misterios de la vida espiritual. María, Madre de la Misericordia, siempre fiel a Cristo, guíame por las huellas de la dolorosa Pasión de tu Hijo y alcánzame las gracias necesarias para que este vía crucis sea fecundo en mi corazón.
I Estación - Jesús ante el Sanedrín


Jesús a Santa Faustina: No te extrañes si a veces sospechan de ti injustamente. Yo por amor a ti, fui el primero en beber este cáliz„ de sufrimientos injustos (289). Cuando estaba ante Herodes he obtenido para ti la gra­cia de saber elevarte por encima del desprecio humano, de seguir, fielmente mis pasos (1164).

Santa Faustina: Jesús, somos sensibles a las palabras y queremos responder de inmediato, sin reparar si es la voluntad de Dios que hablemos. El alma silenciosa es fuerte, ninguna contrariedad le hará daño si persevera en el silencio. El alma silen­ciosa es capaz de la más profunda unión con Dios (477).


Jesús misericordioso, ayúdame a que sepa aceptar cada juicio humano y no me dejes pro­nunciar nunca la sentencia de condena contra ti en mis prójimos.


II Estación: Jesús carga con la cruz


Jesús a Santa Faustina: No tengas miedo de los sufrimientos, Yo estoy contigo, (151 ). Cuanto más ames el sacrificio, tanto más puro será tu amor hacia mí (279).

Santa Faustina: Oh Jesús, te doy gracias por las pequeñas cruces, por las contrariedades con las que tropiezan mis propósitos, por el peso de la vida comunitaria, por una mala interpretación de mis in­tenciones, por las humillaciones por parte de los demás, por el comportamiento áspero frente a mí, por la salud débil y por el agotamiento de las fueras, por repudiar yo mi propia voluntad, por el anonadamiento de mi propio yo, por la falta de reconocimiento en todo, por los impedimentos hechos a todos mis planes (343).


Jesús misericordioso, enséñame apreciar las dificultades de la vida, la enfermedad, cada sufrimiento y con amor llevar esta cruz cotidiana.


III Estación: Jesús cae bajo el peso de la cruz


Jesús a Santa Faustina: Las culpas involuntarias de las almas no retienen mi amor hacia ellas ni me impiden unirme a ellas; sin embargo las culpas, aunque sean las más pequeñas pero voluntarias frenan mis gracias y a tales almas no las puedo colmar de mis dones (1641).


Santa Faustina: Oh Jesús mío, soy tan propensa al mal y eso me obliga a vigilarme continuamente, pero nada me desalienta, confío en la gracia de Dios, que abunda donde la miseria es la más grande (606).




Señor misericordioso. guárdame de cualquier infidelidad, aunque sea la más pequeña. pero vo­luntaria y consciente.


IV Estación: Jesús encuentra a su Madre


Jesús a Santa Faustina: Aunque todas las obras que surgen por mi voluntad están expuestas a grandes sufrimientos, sin embargo considera si alguna de ellas estuvo expuesta a mayores dificultades que la obra directamente mía- la obra de la Redención. No debes preocuparte demasiado por las contrariedades (1643).

Santa Faustina: Vi a la Santísima Virgen (…), que se acercó mí (…) y me dijo estas palabras: Sé valiente, no tengas miedo de los obstáculos engañosos, sino contempla atentamente la Pasión de mi Hijo y de este modo vencerás. (449).

María, Madre de la Misericordia, está conmigo siempre, sobre todo en el sufrimiento, así como estabas en la vía dolorosa de tu Hijo.


V Estación: Simón Cirineo ayuda a Jesús a lleva la Cruz


Jesús a Santa Faustina: Permito contrariedades para multiplicar méritos. Yo no recompenso por el resultado positivo sino por la paciencia y el trabajo emprendido por mí (86).

Santa Faustina: Oh Jesús mío, tú no das la recompensa por el resultado de la obra, sino por la voluntad sincera y el esfuerzo emprendido; por lo tanto estoy completamente tranquila, aunque todas mis iniciativas y mis esfuerzos quedaran frustrados, ni fueran realizados jamás, si hago todo lo que está en mi poder, lo demás no es cosa mía (952).



Jesús, Señor mío, que cada pensamiento, cada palabra, cada actividad sean emprendidos sólo por amor a tí. Purifica mis intenciones.

VI Estación: La Verónica limpia el rostro de Jesús


Jesús a Santa Faustina: Has de saber que cualquier cosa buena que hagas a cualquier alma, la acojo como si la hubieras hecho a mí mismo (1768).

Santa Faustina: Aprendo a ser buena de Jesús de Aquel que es lo bondad misma, para que pueda ser llamada hija del Padre Celestial (669). Un gran amor sabe transformar las cosas pequeñas en cosas grandes y solamente el amor da valor a nuestras acciones (303).


Señor Jesús. Maestro mío, haz que mis ojos, mis manos, mi boca, mi corazón... sean misericordiosos. Transfórmame en misericordia.


VII Estación: Jesús cae por segunda vez


Jesús a Santa Faustina: La causa de sus caídas está en que cuentas demasiado contigo misma y te apoyas muy poco en mí (1488). Debes saber que por ti misma no puedes nada (639). No eres capaz de recibir ni siquiera mis gracias sin mi ayuda (738).

Santa Faustina: Jesús no me dejes sola (..). Tú sabes, Señor, lo débil que soy. Soy un abismo de mise­ria, soy la nada misma. Por eso ¿qué habría de extraño si me dejaras sola y yo cayera si me dejaras sola? (1489). Por eso Tú, oh Jesús, tienes que estar continuamente conmigo como la madre cerca de su niño débil, y aún más (264).



Que me apoye tu gracia, Señor, para que no caiga continuamente en los mismos errores: y si caigo, ayuda que me levante y glorifique tu mi­sericordia.


VIII Estación: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén


Jesús a Santa Faustina: Oh, cuánto me agrada la fe viva (1420). Deseo que haya en ustedes más fe en el momento actual (352).


Santa Faustina: Te ruego ardientemente, Señor, que dejes reforzar mi fe para que en mi gris vida cotidiana no me guíe según la consideraciones hu­manas, sino según el espíritu. Oh, como todo atrae al hombre hacia la tierra, pero una fe viva mantiene el alma en una esfera más alta y al amor propio le asigna el lugar que le corresponde, es decir, el último (210).




Señor misericordioso, gracias por el santo Bautismo y la gracia de la fe. Vuelvo a llamar continuamente: ¡Señor, creo, aumenta mi fe!


IX Estación: Jesús cae por tercera vez


Jesús a Santa Faustina: Has de saber que el mayor obstáculo para la san­tidad es el desaliento y la inquietud injustificada que te quitan la posibilidad de ejercitarte en las virtudes ( ...)Yo estoy siempre dispuesto a perdo­narte. Cada vez que me lo pidas, glorificas mi misericordia (1488).

Santa Faustina: Oh Jesús mío, a pesar de tus gracias, siento y veo toda mi miseria. Comienzo el día luchando y lo termino luchando; en cuanto aparto una di­ficultad, en su lugar surgen diez por superar, pero no me aflijo por ello, porque se muy bien que éste es tiempo de la lucha y no de la paz. (606).




Señor misericordioso, te doy, lo que es mi propiedad exclusiva, es decir el pecado y la debi­lidad humana. Te ruego que mi miseria se aho­gue en tu insondable misericordia.


X Estación: Jesús es despojado de sus vestiduras


Santa Faustina: Jesús se presentó delante de mí inespera­damente, despojado de las vestiduras, cubierto de llagas en todo el cuerpo, con los ojos llenos de sangre y de lágrimas, la cara desfigurada, cu­bierta de salivazos. De repente el Señor me dijo: La esposa debe asemejarse al Esposo.


Santa Faustina: Entendí estas palabras en profundidad. Aquí no hay lugar para ninguna duda. Mi semejanza a Jesús debe realizarse a través del sufri­miento y de la humildad (268).



Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón según tu Corazón.



XI Estación: Jesús es clavado en la cruz


Jesús a Santa Faustina: Discípula mía, ten un gran amor para aquellos que te hacen sufrir; haz el bien a quienes te odian (1628).

Santa Faustina: Oh Jesús mío, tú sabes qué esfuerzos son necesarios para tratar sinceramente y con senci­llez, con aquellos de los cuales nuestra naturaleza huye, o con los que nos hicieron sufrir consciente o inconscientemente, esto es imposible humana­mente. En tales momentos mas que en otras oca­siones, trato de descubrirte a ti, Jesús, en aque­llas personas y por ti hago el bien para ellas (comparar 766).



Oh Amor purísimo, reina totalmente en mi corazón y deja amar lo que supera la medida hu­mana (comparar 328).


XII Estación: Jesús muere en la cruz


Jesús a Santa Faustina: Todo esto por la salvación de las almas. Reflexiona, hija mía, sobre lo que haces tú para su salvación (1184).

Santa Faustina: Entonces vi a Jesús clavado en la cruz. Después de estar Jesús colgado en ella vi toda una multitud de almas crucificadas con Jesús. Y vi la tercera muchedumbre de almas y la segunda de ellas. La segunda infinidad de almas no estaba clavada en la cruz, sino que las almas sostenían fuertemente la cruz, en la mano; mientras tanto la tercera multitud de almas no estaba clavada ni sostenía la cruz fuertemente, sino que esas almas arrastraban la cruz, detrás de sí y esta­ban descontentas. Entonces Jesús me dijo:


Jesús: Ves, esas almas que se parecen a mí en el sufri­miento y en el desprecio, también se parecerán a mí en su gloria; y, aquellas que menos se aseme­jan a mí en el sufrimiento y en el desprecio, serán menos semejantes también en mi gloria (446).


Jesús, Salvador mío, escóndeme en el fondo de tu Corazón para que alimentada con tu gracia pueda asemejarme a ti en el amor a la cruz y participar en tu gloria.


XIII Estación: Jesús es bajado de la cruz


Jesús a Santa Faustina: El alma más querida para mí es la que cree fuer­temente en mi bondad y la que tiene confian­za plenamente; le ofrezco mi confianza y le doy todo lo que pide (453).


Santa Faustina: Acudo a tu misericordia, Dios compasivo, sólo Tú eres bondad. Aunque mi miseria es grande y mis ofensas muchas, confío en tu miseri­cordia porque eres Dios de misericordia y desde tiempo inmemorial nunca se ha oído, ni el cielo ni la tierra recuerdan que un alma confiada en tu misericordia haya quedado decepcionada. (1730)



Jesús misericordioso, cada día multiplica en mí la confianza en tu misericordia para que siempre y en todas partes dé testimonio de tu bondad y tu amor infinito.


XIV Estación: Jesús es puesto en el sepulcro


Jesús a Santa Faustina: Aún no estás en la patria; así pues, ve fortalecida con mi gracia y lucha por mi reino en las almas humanas y lucha como una hija real y recuerda que pronto pasarán los días del destierro , con ellos la oportunidad de adquirir méritos para el cielo. Espero de ti (...) un gran número de almas que glorifique mi misericordia durante toda la eternidad (1489).

Santa Faustina: A cada alma que me has confiado, oh Jesús, procuraré ayudarla con la oración y el sacrificio, para que tu gracia pueda obrar en ella. Oh gran Amante de las almas, oh Jesús mío, te agradezco por esta gran confianza, ya que te has dignado confiar estas almas a nuestro cuidado (245).


Haz Señor misericordioso, que no perezca ni una sola alma de las que me has confiado.


Oración después del Vía Crucis:


Jesús mío, mi única esperanza, te agradezco este gran libro que has abierto delante de las ojos de mi alma. Este gran libro es tu Pasión afrontada por amor hacia mí. De este libro he aprendido cómo amar a Dios y a las almas. En él están encerrados inagotables teso­ros (...). Oh Jesús, que pocas son las almas que te en­tienden en tu martirio de amor (...). Feliz el alma que ha entendido el amor del Corazón de Jesús (304).

miércoles, 27 de enero de 2010

Acto de Consagracion del nuevo año 2010 al Señor de la Misericordia


Te saludo, misericordiosísimo corazón de Jesús, viva fuente de toda gracia, único amparo y refugio nuestro, en ti tengo la luz de la esperanza.

Te saludo, corazón piadosísimo de mi Dios, insondable, viva fuente de amor, de la cual brota la vida para los pecadores, y los torrentes de toda dulzura. Te saludo, herida abierta del sacratísimo corazón, de la cual salieron los rayos de la misericordia y de la cual nos es dado sacar la vida, únicamente con el recipiente de la confianza. (D 1321)

Acudo a tu misericordia, Dios compasivo, ya que sólo tú eres bondad. Aunque mi miseria es grande y mis ofensas numerosas, confío en tu misericordia porque eres Dios de misericordia y desde tiempo inmemorial nunca se ha oído, ni el cielo ni la tierra recuerdan que un alma confiada en tu misericordia, haya quedado decepcionada.

(D 1730) Deseo transformarme en tu misericordia y ser un vivo reflejo de ti, oh Señor. Que este más grande atributo de Dios, es decir su insondable misericordia, pase a través de mi corazón y mi alma al prójimo. (D163)

Jesús, dame la inteligencia, una gran inteligencia sólo para que pueda conocerte mejor; porque cuanto más Te conozca, tanto más ardientemente Te amaré. Jesús, Te pido una inteligencia poderosa para que pueda comprender las cosas divinas y elevadas... Capacita mi mente con Tu gracia especial... (D 1474) Oh Espíritu de Dios, Espíritu de verdad y de luz, vive en mi alma constantemente con Tu gracia divina. Que Tu soplo disipe las tinieblas, y que las buenas obras se multipliquen en Tu luz. (D 1411)

Deseo cansarme, trabajar, anonadarme por nuestra obra de salvación de las almas inmortales. No importa si estos esfuerzos acortan mi vida, dado que ella ya no me pertenece, porque es la propiedad de la Iglesia. Por la fidelidad a la Comunidad deseo ser útil a toda la Iglesia. (D 194) Oh Jesús, Te ruego, concédeme la gracia de cumplir fielmente con la santísima voluntad de Tu Padre, en todas las cosas, siempre y en todo lugar. Y cuando esta voluntad de Dios me parezca pesada y difícil de cumplir, es entonces que Te ruego, Jesús, que de Tus heridas fluyan sobre mí fuerza y fortaleza y que mis labios repitan: Hágase Tu voluntad, Señor. Concédeme la gracia de olvidarme de mí misma para que pueda vivir totalmente por las almas, ayudándote en la obra de salvación, según la santísima voluntad de Tu Padre. (D 1265).

Oh Madre de Dios, Santísima María, Madre mía, Tu ahora eres mi Madre de modo más particular y esto porque Tu amado Hijo me ha tomado, pues los dos somos Tus hijos. Por consideración a Tu Hijo, debes amarme, Oh María, Madre mía amadísima, dirige mi vida interior de modo que sea agradable a Tu Hijo. (D 239)

Oh Jesús, dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de santa Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo las súplicas que a través de ella te presento confiando en ti.

Acto de confiar el Mundo a la Divina Misericordia (Juan Pablo II)
Dios, Padre misericordioso, que has revelado tu amor en tu Hijo Jesucristo y lo has derramado sobre nosotros en el Espíritu Santo consolador, te encomendamos hoy el destino del mundo y de todo hombre. Inclínate hacia nosotros, pecadores; sana nuestra debilidad; derrota todo mal; haz que todos los habitantes de la tierra experimenten tu misericordia, para que en ti, Dios uno y trino, encuentren siempre la fuente de la esperanza. Padre eterno, por la dolorosa pasión y resurrección de tu Hijo, ten misericordia de nosotros y del mundo entero. Amén.

Spot XIV Congreso Internacional de la Misericordia