miércoles, 7 de abril de 2010
NOVENA A LA DIVINA MISERICORDIA

Palabras de Nuestro Señor que Santa Faustina dejo escrito: Deseo que durante estos nueve días encamines almas hasta el manantial de Mi misericordia, para que encuentren allí la fortaleza, el refugio y toda aquella gracia que necesiten en las penalidades de la vida, y especialmente en la hora de la muerte. Cada día traerás a Mi corazón un grupo de almas diferentes y las sumergirás en el océano de Mi misericordia y Yo conduciré todas esas almas a la mansión de Mi Padre... Todos los días implorarás a Mi Padre gracias para esas almas en atención a los méritos de mi amarga Pasión.
Yo (Sor Faustina) contesté: Jesús, no sé cómo hacer esta novena y qué almas traer al abrigo de Tu Compasivo Corazón. Jesús contestó que El me haría saber qué almas encaminar hasta su corazón cada día. (Diario HI, pp. 57-65)
Tiene Indulgencia Plenaria, establecida por Juan Pablo II para toda la Iglesia el segundo Domingo de Pascua, tal como pidió Jesús en el Diario de Santa Faustina.
Junto con la coronilla, cada día se rezan las siguientes oraciones:
Oración
Misericordiosísimo Jesús, cuya prerrogativa es tener compasión de nosotros y perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en Tu bondad infinita. Acógenos en la morada de Tu Piadosísimo Corazón y no permitas que salgamos jamás de el. Te lo pedimos por el amor que te une al Padre y al Espíritu Santo.
Padre Eterno, vuelve Tu compasiva mirada hacia todo el género humano y en especial hacia los pobres pecadores, todos unidos en el Piadosísimo Corazón de Jesús. Por los méritos de Su dolorosa Pasión, muéstranos Tu misericordia, para que alabemos la omnipotencia de Tu misericordia, por los siglos de los siglos. Amén.
SEGUNDO DÍA
Oración
Misericordiosísimo Jesús, de quien procede toda bondad, multiplica Tus gracias sobre las religiosas consagradas a Tu servicio, para que puedan hacer obras dignas de misericordia; y que todos aquellos que las vean, glorifiquen al Padre de Misericordia que está en el cielo.
Padre Eterno, vuelve Tu mirada misericordiosa hacia el grupo elegido en Tu viña - hacia las almas de sacerdotes y religiosos -; dótalos con la fortaleza de Tus bendiciones. Por el amor del corazón de Tu Hijo, en el cual están unidos, impárteles Tu poder y Tu luz, para que guíen a otros en el camino de la salvación y con una sola voz canten alabanzas a tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
TERCER DÍA
Hoy tráeme a todas las almas devotas y fieles y sumérgelas en el océano de Mi misericordia. Ellas me confortaron a lo largo del Vía Crucis. Fueron gota de consuelo en un océano de amargura.
Oración
Misericordiosísimo Jesús, del tesoro de Tu misericordia distribuye Tus gracias a raudales entre todos y cada uno de nosotros. Acógenos en el seno de Tu Compasivísimo Corazón y no permitas que salgamos nunca. Te imploramos esta gracia en virtud del más excelso de los amores; aquel con el que Tu corazón arde tan fervorosamente por el Padre Celestial.
Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada hacia las almas fieles, pues que guardan el legado de Tu Hijo. Por los méritos y dolores de Su Pasión, concédeles Tu bendición y tenlos siempre bajo Tu tutela. Que nunca claudique su amor o pierdan el tesoro de nuestra santa fe, sino que, con todo el ejército de Angeles y Santos, glorifiquen tu infinita misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
CUARTO DÍA
Hoy tráeme a los que no creen en mí1 y a los que todavía no me conocen. Pensaba en ellos durante las angustias de Mi Pasión, y su futuro fervor servía de consuelo a Mi corazón. Sumérgelos en el océano de Mi misericordia.
Oración
Piadosísimo Jesús, Tú que eres Luz del género humano, recibe en la morada de Tu corazón lleno de compasión, las almas de aquellos que todavía no creen en Ti, o que no te conocen. Que los rayos de Tu gracia los iluminen para que también, unidos a nosotros, ensalcen tu maravillosa misericordia; y no los dejes salir de la morada de Tu corazón desbordante de piedad.
Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada a las almas de aquellos que no creen en Tu Hijo y las de aquellos que todavía no te conocen pero anidan en el Compasivo Corazón de Jesús. Aproxímalos a la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que también ellos ensalcen la generosidad de Tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
QUINTO DÍA
Hoy tráeme las almas de nuestros hermanos separados2 y sumérgelas en el océano de Mi misericordia. Durante las angustias de Mi Pasión desgarraron Mi Cuerpo y Mi Corazón, es decir, mi Iglesia. A medida que se reincorporan a ella, Mis heridas cicatrizan y de esta forma sirven de bálsamo a Mi Pasión.
Oración
Misericordiosísimo Jesús, que eres la Bondad misma, no niegues la luz a aquellos que Te buscan. Recibe en el seno de tu corazón desbordante de piedad las almas de nuestros hermanos separados. Encamínalos, con la ayuda de Tu luz, a la unidad de la Iglesia y no los dejes marchar del cobijo de Tu Compasivo Corazón, todo amor; haz que también ellos lleguen a glorificar la generosidad de Tu misericordia.
Padre Eterno, vuelve tu piadosa mirada hacia las almas de nuestros hermanos separados, especialmente hacia las almas de aquellos que han malgastado Tus bendiciones y abusado de Tus gracias, manteniéndose obstinadamente en el error. También a ellos da cobijo el Corazón misericordiosísimo de Jesús; no mires sus errores, sino el amor de Tu Hijo y los dolores de la Pasión que sufrió y que aceptó por su bien. Haz que glorifiquen Tu gran misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
SEXTO DÍA
Hoy tráeme las almas mansas y humildes y las almas de los niños pequeños y sumérgelas en Mi misericordia. Son éstas las más parecidas a Mi corazón. Me proporcionaron fortaleza durante Mi amarga agonía, puesto que las veía como Angeles terrestres, velando junto a Mis altares. Derramo sobre ellas gracias torrenciales, porque sólo el alma humilde es capaz de recibir Mi gracia. Distingo a las almas humildes con Mi confianza.
Oración
Misericordiosísimo Jesús, que dijiste: Aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón. Acoge en el seno de Tu corazón desbordante de piedad a todas las almas mansas y humildes y las de los niños pequeños. Estas almas son la delicia de las regiones celestiales y las preferidas del Padre Eterno, pues se recrea en ellas muy particularmente. Son como un ramillete de florecillas que despidieran su perfume ante el trono de Dios. El mismo Dios se embriaga con su fragancia. Ellas encuentran abrigo perenne en Tu Piadosísimo Corazón, Oh Jesús, y entonan, incesantemente himnos de amor y gloria.
Padre Eterno, vuelve Tu mirada llena de misericordia hacia estas almas mansas, hacia estas almas humildes y hacia los niños pequeños acurrucados en el seno del corazón desbordante de piedad de Jesús. Estas almas se asemejan más a Tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra hasta alcanzar Tu Trono, Señor. Padre de misericordia y bondad suma, Te suplico, por el amor que Te inspiran estas almas y el gozo que Te proporcionan: Bendice a todo el género humano, para que todas las almas a la par entonen las alabanzas que a Tu misericordia se deben por los siglos de los siglos. Amén.
SÉPTIMO DÍA
Hoy tráeme las almas que veneran y glorifican especialmente Mi misericordia3 y sumérgelas en Mi misericordia. Ellas sintieron los sufrimientos de Mi Pasión y penetraron en Mi espíritu más profundamente que ninguna otra. Son vivo reflejo de Mi piadoso corazón, y resplandecerán con esplendor especial en la vida futura. Ninguna de ellas sufrirá el tormento del fuego eterno, porque las defenderé con particular empeño a la hora de la muerte.
Oración
Misericordiosísimo Jesús, cuyo Tu corazón es el amor mismo, recibe en el seno de Tu corazón piadosísimo las almas de aquellos que de una manera especial alaban y honran la grandeza de Tu misericordia. Son poderosas con el poder de Dios mismo. En medio de las dificultades y aflicciones siguen adelante, confiadas en Tu misericordia; y unidas a Ti, Oh Jesús, portan sobre sus hombros a todo el género humano; por ello no serán juzgadas con severidad, sino que Tu misericordia las acogerá cuando llegue el momento de partir de esta vida.
Padre Eterno, vuelve Tu mirada sobre las almas que alaban y honran Tu Atributo Supremo, Tu misericordia infinita, guarecidas en el Piadosísimo Corazón de Jesús. Estas almas viven el Evangelio con sus manos rebosantes de obras de misericordia y su corazón, desbordante de alegría, entona cánticos de alabanza a Ti, Altísimo Señor, exaltando tu misericordia. Te lo suplico Señor: Muéstrales Tu misericordia, de acuerdo con la esperanza y confianza en Ti depositada. Que se cumpla en ellos la promesa hecha por Jesús, al expresarles que durante su vida, pero sobre todo a la hora de la muerte, aquellas almas que veneraron Su infinita misericordia, serían asistidas por El, pues ellas son su gloria. Amén.
OCTAVO DIA
Hoy tráeme las almas que están detenidas en el purgatorio y sumérgelas en las profundidades de Mi misericordia. Que Mi Sangre, cayendo a chorros, apacigüe las llamas en que se abrasan. Todas estas almas me son muy queridas. Ellas pagan el castigo que se debe a Mi justicia. En tu poder está socorrerlas. Saca todas las indulgencias del tesoro de Mi Iglesia y ofrécelas por ellas. Oh, si supieras qué tormentos padecen, ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del espíritu y saldarías las deudas que tienen con Mi justicia.
Oración
Misericordiosísimo Jesús, que exclamaste ¡misericordia! introduzco ahora en el seno de tu corazón desbordante de misericordia, las almas del purgatorio, almas que tanto aprecias pero que, no obstante,. han de pagar su culpa. Que el manantial de Sangre y Agua que brotó de Tu corazón apague las llamas purificadoras para que, también allí, el poder de Tu misericordia sea glorificado.
Padre Eterno, mira con ojos misericordiosos a estas almas que padecen en el purgatorio y que Jesús acoge en Su corazón, desbordante de piedad. Te suplico, por la dolorosa Pasión que sufrió Tu Hijo, y por toda la amargura que anegó Su sagradísima alma: Muéstrate misericordioso con las almas que se hallan bajo Tu justiciera mirada. No los mires de otro modo, sino sólo a través de las heridas de Jesús, Tu Hijo bien amado; porque creemos firmemente que Tu bondad y compasión son infinitas. Amén.
NOVENO DIA
Hoy tráeme las almas tibias4 y sumérgelas en las profundidades de Mi misericordia. Ellas fueron las que más laceraron, Mi corazón. Por su indiferencia Mi alma padeció un terrible hastío en el Huerto de los Olivos. Ellas me hicieron gritar: "Padre, si quieres, aparta de Mi este cáliz". La última esperanza de salvación para ellas estriba en apelar a Mi misericordia.
Oración
Piadosísimo Jesús, que eres la piedad misma, traigo hoy al seno de Tu Compasivo Corazón a las almas enfermas de tibieza. Que el puro amor que Te inflama encienda en ellas de nuevo la llama de Tu amor, y no vuelva el peso muerto de su indiferencia a abrumarte con su carga. Oh Jesús, todo compasión, ejerce la omnipotencia de Tu Misericordia, y atráelas a Ti, que eres llama de amor viva y haz que ardan con santo fervor, porque Tú todo lo puedes.
Padre Eterno, mira con ojos misericordiosos a estas almas que a pesar de todo, Jesús cobija en el seno de Su corazón lleno de piedad. Padre de Misericordia, te ruego, por los sufrimientos que Tu hijo padeció, y por Sus tres largas horas de agonía en la Cruz: que ellas también glorifiquen el mar sin fondo de Tu misericordia. Amén.
RETIRO DE SEMANA SANTA
1. Nos confesamos para ser sanados
2. Nos confesamos para ser educados; nuestras almas necesitan una continua educacion, como el niño pequeño.
" Oh, Jesus mio, entiendo profundamente estas palabras y se por experiencai que un alma con sus propias fuerzas no llegara lejos, se cansara mucho sin hacer nada para la gloria de Dios; se desvia constantemente porque nuestra mente es oscura y no sabe distinguir su propia causa. Llamare una atencion especial a dos cosas: primero elegire para la confesion lo que mas me humilla, aunque fuera algo muy pequeño, pero que me cuesta y por eso lo confesare; segundo me ejercitare en la contriccion; no solamente a ocasion de la confesion sino en cada examen de conciencia suscitar en mi la contriccion perfecta y especialmente antes de ir a descansar. Unas palabras mas: el alma que desea sinceramente progresar en la perfeccion, debe seguir estrictamente los consejos del director espiritual. Tanta santidad cuanta dependencia".
lunes, 5 de abril de 2010
VIVENCIAS EN ESTOS PRIMEROS MESES DEL AÑO EN LA CDLM BUCARAMANGA....
RETIRO CON EL PADRE RICARDO GIRALDO MUNERA ...
RETIRO CON EL PADRE RICARDO GIRALDO...
A Liliana María Osorio quien deja la coordinación administrativa nacional y quien a partir de hoy asume el reto y compromiso de seguir construyendo este caminito de la misericordia en esta ciudad para los tiempos que vivimos, de todo corazón le manifiesto mi apoyo y compañía para que consolide todo el trabajo que se ha venido realizando. Que Dios la ilumine, la proteja, le regale el discernimiento y la sabiduría para que pueda llevar a feliz término esta labor encomendada.
Muy agradecido, muy agradecido, muy agradecido….y por ultimo JESUS EN TI CONFIO.
Hace seis años recibí estas llaves con temor y temblor. En esta noche la entrego con el gozo y la gratitud que da la satisfacción del deber cumplido ante esta mi comunidad que ha depositado en mí su confianza. Invito a mi esposa en representación de mi familia a entregar las llaves y a Liliana y a Sebastián a recibirlas.
Muchas Gracias,
Con sentimientos de Afecto y Gratitud
William Mantilla Fuentes
Damos gracias a Dios por el padre Samuel Vesga Rodríguez nuestro Asesor espiritual en la ciudad de Bucaramanga quien nos acompaño con la primera charla: “ La Misericordia Viene a tu Encuentro”; Al padre Miguel León con los temas : “El pecado te oculta la Misericordia, y el triunfo de la Misericordia sobre tu pecado” y al padre Guillermo Puyana con el tema : “Jesús te abre a la fuente de la Misericordia: El Espíritu Santo”.
viernes, 12 de marzo de 2010
VIACRUCIS DE SANTA FAUSTINA
Jesús a Santa Faustina: No te extrañes si a veces sospechan de ti injustamente. Yo por amor a ti, fui el primero en beber este cáliz„ de sufrimientos injustos (289). Cuando estaba ante Herodes he obtenido para ti la gracia de saber elevarte por encima del desprecio humano, de seguir, fielmente mis pasos (1164).II Estación: Jesús carga con la cruz
Jesús misericordioso, enséñame apreciar las dificultades de la vida, la enfermedad, cada sufrimiento y con amor llevar esta cruz cotidiana.
III Estación: Jesús cae bajo el peso de la cruz
Santa Faustina: Oh Jesús mío, soy tan propensa al mal y eso me obliga a vigilarme continuamente, pero nada me desalienta, confío en la gracia de Dios, que abunda donde la miseria es la más grande (606).
Señor misericordioso. guárdame de cualquier infidelidad, aunque sea la más pequeña. pero voluntaria y consciente.
IV Estación: Jesús encuentra a su Madre
Santa Faustina: Vi a la Santísima Virgen (…), que se acercó mí (…) y me dijo estas palabras: Sé valiente, no tengas miedo de los obstáculos engañosos, sino contempla atentamente la Pasión de mi Hijo y de este modo vencerás. (449).
V Estación: Simón Cirineo ayuda a Jesús a lleva la Cruz
Santa Faustina: Oh Jesús mío, tú no das la recompensa por el resultado de la obra, sino por la voluntad sincera y el esfuerzo emprendido; por lo tanto estoy completamente tranquila, aunque todas mis iniciativas y mis esfuerzos quedaran frustrados, ni fueran realizados jamás, si hago todo lo que está en mi poder, lo demás no es cosa mía (952).
Jesús a Santa Faustina: Has de saber que cualquier cosa buena que hagas a cualquier alma, la acojo como si la hubieras hecho a mí mismo (1768).Santa Faustina: Aprendo a ser buena de Jesús de Aquel que es lo bondad misma, para que pueda ser llamada hija del Padre Celestial (669). Un gran amor sabe transformar las cosas pequeñas en cosas grandes y solamente el amor da valor a nuestras acciones (303).
VII Estación: Jesús cae por segunda vez
Santa Faustina: Jesús no me dejes sola (..). Tú sabes, Señor, lo débil que soy. Soy un abismo de miseria, soy la nada misma. Por eso ¿qué habría de extraño si me dejaras sola y yo cayera si me dejaras sola? (1489). Por eso Tú, oh Jesús, tienes que estar continuamente conmigo como la madre cerca de su niño débil, y aún más (264).
Que me apoye tu gracia, Señor, para que no caiga continuamente en los mismos errores: y si caigo, ayuda que me levante y glorifique tu misericordia.
VIII Estación: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén
Jesús a Santa Faustina: Oh, cuánto me agrada la fe viva (1420). Deseo que haya en ustedes más fe en el momento actual (352).Señor misericordioso, gracias por el santo Bautismo y la gracia de la fe. Vuelvo a llamar continuamente: ¡Señor, creo, aumenta mi fe!
IX Estación: Jesús cae por tercera vez
Jesús a Santa Faustina: Has de saber que el mayor obstáculo para la santidad es el desaliento y la inquietud injustificada que te quitan la posibilidad de ejercitarte en las virtudes ( ...)Yo estoy siempre dispuesto a perdonarte. Cada vez que me lo pidas, glorificas mi misericordia (1488).Santa Faustina: Oh Jesús mío, a pesar de tus gracias, siento y veo toda mi miseria. Comienzo el día luchando y lo termino luchando; en cuanto aparto una dificultad, en su lugar surgen diez por superar, pero no me aflijo por ello, porque se muy bien que éste es tiempo de la lucha y no de la paz. (606).
Señor misericordioso, te doy, lo que es mi propiedad exclusiva, es decir el pecado y la debilidad humana. Te ruego que mi miseria se ahogue en tu insondable misericordia.
X Estación: Jesús es despojado de sus vestiduras
Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón según tu Corazón.
XI Estación: Jesús es clavado en la cruz
Jesús a Santa Faustina: Discípula mía, ten un gran amor para aquellos que te hacen sufrir; haz el bien a quienes te odian (1628).Oh Amor purísimo, reina totalmente en mi corazón y deja amar lo que supera la medida humana (comparar 328).
XII Estación: Jesús muere en la cruz
Jesús: Ves, esas almas que se parecen a mí en el sufrimiento y en el desprecio, también se parecerán a mí en su gloria; y, aquellas que menos se asemejan a mí en el sufrimiento y en el desprecio, serán menos semejantes también en mi gloria (446).
Jesús, Salvador mío, escóndeme en el fondo de tu Corazón para que alimentada con tu gracia pueda asemejarme a ti en el amor a la cruz y participar en tu gloria.
XIII Estación: Jesús es bajado de la cruz
Santa Faustina: Acudo a tu misericordia, Dios compasivo, sólo Tú eres bondad. Aunque mi miseria es grande y mis ofensas muchas, confío en tu misericordia porque eres Dios de misericordia y desde tiempo inmemorial nunca se ha oído, ni el cielo ni la tierra recuerdan que un alma confiada en tu misericordia haya quedado decepcionada. (1730)
Jesús misericordioso, cada día multiplica en mí la confianza en tu misericordia para que siempre y en todas partes dé testimonio de tu bondad y tu amor infinito.
XIV Estación: Jesús es puesto en el sepulcro
Jesús a Santa Faustina: Aún no estás en la patria; así pues, ve fortalecida con mi gracia y lucha por mi reino en las almas humanas y lucha como una hija real y recuerda que pronto pasarán los días del destierro , con ellos la oportunidad de adquirir méritos para el cielo. Espero de ti (...) un gran número de almas que glorifique mi misericordia durante toda la eternidad (1489).Haz Señor misericordioso, que no perezca ni una sola alma de las que me has confiado.
Oración después del Vía Crucis:
Jesús mío, mi única esperanza, te agradezco este gran libro que has abierto delante de las ojos de mi alma. Este gran libro es tu Pasión afrontada por amor hacia mí. De este libro he aprendido cómo amar a Dios y a las almas. En él están encerrados inagotables tesoros (...). Oh Jesús, que pocas son las almas que te entienden en tu martirio de amor (...). Feliz el alma que ha entendido el amor del Corazón de Jesús (304).
miércoles, 17 de febrero de 2010
miércoles, 27 de enero de 2010
Acto de Consagracion del nuevo año 2010 al Señor de la Misericordia

Te saludo, corazón piadosísimo de mi Dios, insondable, viva fuente de amor, de la cual brota la vida para los pecadores, y los torrentes de toda dulzura. Te saludo, herida abierta del sacratísimo corazón, de la cual salieron los rayos de la misericordia y de la cual nos es dado sacar la vida, únicamente con el recipiente de la confianza. (D 1321)
Acudo a tu misericordia, Dios compasivo, ya que sólo tú eres bondad. Aunque mi miseria es grande y mis ofensas numerosas, confío en tu misericordia porque eres Dios de misericordia y desde tiempo inmemorial nunca se ha oído, ni el cielo ni la tierra recuerdan que un alma confiada en tu misericordia, haya quedado decepcionada.
(D 1730) Deseo transformarme en tu misericordia y ser un vivo reflejo de ti, oh Señor. Que este más grande atributo de Dios, es decir su insondable misericordia, pase a través de mi corazón y mi alma al prójimo. (D163)
Jesús, dame la inteligencia, una gran inteligencia sólo para que pueda conocerte mejor; porque cuanto más Te conozca, tanto más ardientemente Te amaré. Jesús, Te pido una inteligencia poderosa para que pueda comprender las cosas divinas y elevadas... Capacita mi mente con Tu gracia especial... (D 1474) Oh Espíritu de Dios, Espíritu de verdad y de luz, vive en mi alma constantemente con Tu gracia divina. Que Tu soplo disipe las tinieblas, y que las buenas obras se multipliquen en Tu luz. (D 1411)
Deseo cansarme, trabajar, anonadarme por nuestra obra de salvación de las almas inmortales. No importa si estos esfuerzos acortan mi vida, dado que ella ya no me pertenece, porque es la propiedad de la Iglesia. Por la fidelidad a la Comunidad deseo ser útil a toda la Iglesia. (D 194) Oh Jesús, Te ruego, concédeme la gracia de cumplir fielmente con la santísima voluntad de Tu Padre, en todas las cosas, siempre y en todo lugar. Y cuando esta voluntad de Dios me parezca pesada y difícil de cumplir, es entonces que Te ruego, Jesús, que de Tus heridas fluyan sobre mí fuerza y fortaleza y que mis labios repitan: Hágase Tu voluntad, Señor. Concédeme la gracia de olvidarme de mí misma para que pueda vivir totalmente por las almas, ayudándote en la obra de salvación, según la santísima voluntad de Tu Padre. (D 1265).
Oh Madre de Dios, Santísima María, Madre mía, Tu ahora eres mi Madre de modo más particular y esto porque Tu amado Hijo me ha tomado, pues los dos somos Tus hijos. Por consideración a Tu Hijo, debes amarme, Oh María, Madre mía amadísima, dirige mi vida interior de modo que sea agradable a Tu Hijo. (D 239)
Oh Jesús, dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de santa Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo las súplicas que a través de ella te presento confiando en ti.
Acto de confiar el Mundo a la Divina Misericordia (Juan Pablo II)
Dios, Padre misericordioso, que has revelado tu amor en tu Hijo Jesucristo y lo has derramado sobre nosotros en el Espíritu Santo consolador, te encomendamos hoy el destino del mundo y de todo hombre. Inclínate hacia nosotros, pecadores; sana nuestra debilidad; derrota todo mal; haz que todos los habitantes de la tierra experimenten tu misericordia, para que en ti, Dios uno y trino, encuentren siempre la fuente de la esperanza. Padre eterno, por la dolorosa pasión y resurrección de tu Hijo, ten misericordia de nosotros y del mundo entero. Amén.








